domingo, 14 de junio de 2009

LOS PILARES DE LA EDUCACION SEGUN TEDESCO Y LOS SIETE SABERES DE MORIN

LOS PILARES DE LA EDUCACIÓN SEGÚN TEDESCO Y LOS SIETE SABERES NECESARIOS PARA LA EDUCACIÓN DEL FUTURO DE MORIN.

Participante: Yenny Rodríguez
Facilitador: Dr. Alexis Agüero

Carora, Junio de 2009
INTRODUCCIÓN

Las condiciones cambiantes a nivel mundial en el plano de la producción del conocimiento y de la realidad social hacen que el hombre asuma nuevos retos como oportunidades en el acontecer educativo. Ellos están directamente relacionados con el desarrollo de la información, el conocimiento tecnológico, económico, social y político del país, permitiendo que los facilitadores en las organizaciones e instituciones educativas tengan que preparar nuevas metodologías de enseñanza para formar a ese tipo de personas que requiere evolución, potencial, capacidad y competencia para enfrentar lo incierto.

Es por ello que a todos estos fenómenos que se vienen presentando se le ha denominado “La Sociedad del Conocimiento”. Dentro de este postulado a continuación se presenta un resumen de lo que Juan Tedesco presenta como “Los Pilares de la Educación del Futuro” (2003), y “Los Siete Saberes Necesarios para la Educación del Futuro de Edgar Morin” (2002), quienes aportan lineamientos para garantizar una educación de calidad para el siglo XXI.

Dentro de los aportes hechos por Tedesco (2003), en cuanto a los Pilares de la Educación del Futuro, plantea que aprender a aprender y aprender a vivir juntos deben ser los dos pilares que expresen las profundidades a ser abordadas para enfrentar las diversas transformaciones que se vienen generando. Donde aprender a aprender, “sintetiza los desafíos educativos desde el punto de vista del desarrollo cognitivo” y aprender a vivir juntos “sintetiza los desafíos relativos a la construcción de un orden social donde se pueda vivir en cohesión a nuestros semejantes pero manteniendo la cultura.”

Es decir, el primero se refiere a una actitud desafiante para el educador o facilitador en hacer frente a múltiples factores que se suscitan en el desarrollo educativo, adoptando una actitud crítica, emergente y proactiva, creando o aplicando estrategias cónsonas a las nuevas situaciones. Y la segunda hace un llamado a considerar la parte humana como seres sociales, a trabajar y luchar mancomunados para lograr la sociedad que se pretende siendo auténticos líderes manteniendo la autonomía, los sueños y necesidades personales. Además incita a reflexionar en que los trabajos en equipos, en comunión tienen mas resultados que la voz y lucha de una sola persona. “En la unión esta la fuerza” reza un proverbio muy sonado y mientras la lucha se hace de forma consciente y humanamente compartida, de seguro que habrá mejores resultados.

Asimismo, en dicho documento el autor señala que cuando se realiza un análisis sobre lo que es el oficio de aprender se hace mención al binomio sobre el experto y el novicio, donde en la enseñanza tradicional el experto se considera como aquel docente cuyas situaciones son controladas, porque el operar en la práctica le ha permitido manejar y conocer las situaciones presentes y por ende se han convertido en expertos en su trabajo. Bien a partir de esa reflexión, el autor define la función del docente como la de acompañante cognitivo donde la educación se encuentra fragmentada como lo señala Morin (2002), los estudiantes en su mayoría son receptores de conocimientos existiendo un desfase entre teoría y practica, pues es el docente quien debe innovar y a partir de la era informativa que se prolifera debe ser capaz de enseñar en contextos complejos a través de la práctica para que los estudiantes aprendan y valoren sus aprendizajes y le den sentido a su actuación educativa como protagonistas del sistema.

Por otro lado, resulta importante reflexionar como lo señala el autor sobre la enseñanza por disciplina en cuanto a que estos docentes completan su carga horaria de un plantel a otro y por ende esta nueva carga de trabajo en muchos casos hacen que el docente obvie su responsabilidad, dirigida a la formación de los objetivos institucionales o regionales y por ende ofreciendo una enseñanza bajo el enfoque conductista negándoles la participación activa. Por ello la necesidad urgida de modificar la acción docente para generar aprendizajes cónsonos a lo actual.

Con lo expuesto anteriormente, se espera que el docente del siglo XXI sea una persona que sepa enseñar el oficio de aprender, para que los estudiantes aprendan operaciones cognitivas destinadas a producir conocimientos significativos y no parcelar sus aprendizajes con evaluaciones impuestas por los docentes. Por ello la naturaleza de la raza humana se destina a construir una sociedad en comunión, por lo que también se debe aprender a vivir juntos y compartir, puesto que con el boom tecnológico y los avances desmedidos en los medios de información y documentación, la educación debe ser pionera en el abordaje de los nuevos conocimientos.

Asimismo, la humanidad para enfrentar estos nuevos desafíos necesita personas comprometidas e impulsadoras del cambio, aprender a crear en campos inciertos debido a que la mayoría de las transformaciones se presentan de manera transitoria. El abordaje para estos nuevos cambios debe hacerse conjuntamente en sociedad el hombre debe sensibilizarse ante los nuevos impactos. Al respeto Tedesco (ob.cit), plantea que “la posibilidad de vivir juntos no constituye una consecuencia natural del orden social, sino una aspiración que debe ser socialmente construida”
Actualmente se viven momentos de transformaciones en donde los paradigmas mentales absorben otras formas de convivencia obligados por la cultura donde se habita. También es necesario educar en la participación y la construcción de un mundo mas abierto, critico y sensibilizado, es decir la educación debe ser vista como una necesidad vital, donde se eduque como dice el autor, de una manera más voluntaria y más efectiva transformándose así en un objetivo institucional.

Con ello, se persigue que las instituciones educativas asuman enseñar la condición humana como lo plantea Morin (ob.cit), y a raíz de ello sean abiertas líneas de participación social, donde se valore el trabajo grupal o como lo plantea el autor se podrían postular algunas líneas de trabajo pedagógico e introducir objetivos de cohesión social, de respeto al diferente, de solidaridad, de resolución de conflictos a través del dialogo y la concertación en las practicas educativas, puesto que la escuela como institución formadora de generaciones, debe responder a la demanda social, hacer que el nuevo ciudadano sea un ente participativo y democrático. Con ello también se desprenden dos dimensiones: una institucional donde se debate el tema de la descentralización educativa, la autonomía de ellas y la implementación de nuevas alternativas para promover los avances tecnológicos en el proceso pedagógico. Y por otra parte, la enseñanza aprendizaje, más que valorar los aspectos cognitivos debe retomar la formación ética y su formación personal para trascender en su esencia.

Pues, con todo lo analizado hasta ahora se puede concluir que las reformas educativas que se implementan en los actuales, ha traído como consecuencia que los docentes de este siglo no puedan quedarse con la preparación que han recibido para su desempeño profesional sino, con el devenir de lo incierto, el docente debe verse obligado a su preparación e innovación permanente, puesto que educativamente se esta en emergencia. Este educador renovado debe aprender a promover y desarrollar aprendizajes para producirlos y utilizarlos en su futuro.
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Otros aspectos que considera Morín (2002), sobre cómo educar para un futuro sostenible son la puesta en práctica de siete puntos de vista a considerar en la educación, los cuales son propuestos para concientizar a los actores del proceso educativo. Ellos son: enfrentar las cegueras del conocimiento: el error y la ilusión por tanto es imposible que se experimente un verdadero cambio en la educación sin que exista un mínimo de error e ilusión. Toda experimentación abarca un valor apremiante bien sea para demostrar a través del error o la certeza de lo que se busca demostrar. Por ello siempre se nos presentan reformas educativas con el fin de optimizar la calidad de la educación venezolana.

El segundo punto es aplicar los principios de un conocimiento pertinente, es decir, no continuar con la fragmentación de los conocimientos, y mejorar la actividad educativa brindando conocimientos pertinentes a la realidad que gira en torno a esa comunidad educativa a la cual pertenece, a través de la integración de áreas que les permita a todos los actores a dilucidar sobre las necesidades del contexto.

Como tercer punto, enseñar la condición humana, muchas veces no se atienden las realidades del contexto de los estudiante, sino que se maneja como un todo las condiciones educativas sin tomar en cuenta que somos primeramente humanos, que presentamos debilidades y o tenemos condiciones especiales de adquirir los conocimientos.

Como cuarto principio, enseñar la identidad terrenal, enseñar a valorar no sólo el contexto local, nacional sino también el universal como influyen nuestras acciones dentro de la sociedad, las invenciones a la plataforma ambiental, como figuramos en el mundo actual, que debemos de hacer para atender las llamadas de nuestro planeta. Reflexionar y actuar con consciencia moral y cívica.

El quinto principio obedece a enfrentar las incertidumbres, enseñar a abordar lo desconocido a partir de lo conocido, generando técnicas y estrategias que les permitan a los estudiantes desplazarse por el campo de la razón.

El sexto paso enseñar la comprensión, comprender al compañero, comprender al estudiante, comprendernos en el entorno, comprendernos todos, haciendo empatía con nuestros semejantes como el medio en que mejor se resuelven los casos, lo nuevo a través de un proceso dialectal.

Como último principio, Considerar la ética del ser humano, no considerándose como ser único, sino en comunión con la sociedad y la especie.

De acuerdo a lo planteado, en función a los paradigmas epistémicos de naturaleza humanista por los cuales se rige la labor educativa, la práctica pedagógica también se ve en la obligación de redimensionar sus espacios, por cuanto durante el siglo XX y todavía aún (Siglo XXI), el paradigma predominante según Morín (1994), estuvo enmarcado bajo un enfoque positivista donde se simplificaban los aprendizajes y se impartían los contenidos de una manera parcelada o fragmentada del conocimiento, por lo tanto, se puede inferir que las actividades pedagógicas respondían a comprobar los aprendizajes en el ámbito de los contenidos, a la capacidad de retención del conocimiento y cuyas evaluaciones estaban sujetas sólo a las decisiones del profesor .

A tal efecto, los docentes no pueden quedar aislados a esa realidad, ni como agentes pasivos a espaldas de un sistema que cada día los consume en lo rutinario y tradicional. En el eje de esta opinión Morín (ob.cit), propone tomar consciencia de los paradigmas que mutilan el conocimiento y que desfiguran lo real” (12). A partir de esta reflexión, los docentes deben verse en la necesidad de aprender a enseñar en contextos complejos, con una visión trascendental y trasdiciplinar que los lleve a comprender y a reflexionar sobre su praxis pedagógica, como un continuo, practicando los procesos de metaevaluación para redimensionar la práctica en comunión y a un nivel deseado.

Desde allí, pues que también el docente debe reflexionar desde la esfera donde se encuentra y proyectar su práctica pedagógica con el ideal de formar a la generación futura en y para desempeñarse en la vida. También el autor, expresa que “necesitamos pensar y repensar el saber, no sobre la base de una pequeña cantidad de conocimiento, sino en el estado actual de proliferación de los conocimientos”.

Conclusión

Estos cambios que vienen avanzando aceleradamente anuncian un nuevo tipo de sociedad que algunos estudiosos han convenido en llamar Sociedad del Conocimiento. A partir de esta se siente la necesidad urgente de integrar a las futuras generaciones en una adecuada Gestión del Conocimiento, en un lenguaje que les comunique, en un aprendizaje que les ayude a entender su contexto, a convivir y a saber afrontar el reto del nuevo siglo.

De ello se deriva un gran compromiso para el campo educativo y en especial para los Docentes puesto que tienen que liderar la creación y gestión de nuevos conocimientos como base de una nueva participación y aprehensión en las áreas educativas y retomando a manera de sintagma los paradigmas competitivos actuales para la generación de nuevos conocimientos.

De acuerdo a lo planteado y desde el campo educativo, la nueva sociedad exige un Docente innovador, actualizado que sepa gestionar y aprenda a gestionar los conocimientos de las personas, los estudiantes, estimulando y orientando hacia un aprendizaje exitoso y desarrolle el conocimiento de todos, interactivamente para buscar nuevas formas de aprender a aprender y potencie los conocimientos intangibles para construir de cara aprendizajes para el nuevo milenio.