viernes, 12 de junio de 2009

ENSAYO SOBRE LOS SIETE SABERES Y LOS PILARES

ENSAYO SOBRE LOS SIETE SABERES DE EDGAR MORÍN Y LOS PILARES DE LA EDUCACIÓN DE JUANCARLOS TEDESCO

Autores: Luis Escalona y Maretsis Porras
San Carlos, 12 Junio de 2009.
INTRODUCIÓN

Hoy en día, el uso del término complejidad guarda estrecha relación con las fallas o quizás debilidades, que presenta el ser humano al momento de llevar a cabo el desarrollo de sus actividades. De allí, que se le pudiera asociar con la palabra problema, dificultad, proposición de solución dudosa, planteamiento de una situación cuya respuesta desconocida debe obtener a través de la aplicación de método, entre otras. Ahora bien, la complejidad es un tema que ha sido abordado por diferentes disciplinas incluyendo la educación, y han logrado hacer de ella, como un hormiguero construido por varias hormigas para hacer de éste, un maravilloso edificio con una diversidad de pasajes y cuartos. Fundamentándonos en lo antes expuesto, y en la búsqueda de intentar ahondar y enriquecerrnos en materia educativa, a continuación presentamos una reflexión de las lectura realizadas del libro publicado por Edgar Morin titulado Los siete saberes necesarios a la educación del futuro, y los pilares de la educación del futuro.

Debe mencionarse, que el análisis y reflexión se hace entrelazando las ideas de los autores, con el momento actual que se vive en el ámbito educativo y con la posición quizás inexperta e individual de los redactores de este ensayo, quienes desde su posición indocta tratarán de extraer una síntesis en primera instancia, de los principios esenciales de lo que Morin consideró los saberes imprescindibles que deberá afrontar el sistema educativo para constituirse en relevante y significativo y desde los dos pilares fundamentales de la educación del futuro de Tedesco, a partir de los cuales se puede hacer un diagnóstico. Ahora bien, los saberes que se analizan desde una visión compleja para los participantes son: una educación que cure la ceguera del conocimiento, una educación que garantice el conocimiento pertinente, enseñar la condición humana, enseñar la identidad terrenal, enfrentar las incertidumbres, enseñar la comprensión, y la ética del género humano. Como segundo se analizan los pilares, desde la posición aprender a aprender y aprender a vivir juntos.

Una rápida mirada por sobre la información cotidiana que los periódicos muestran, permite observar que el debate sobre el futuro de la educación está presente en toda la comunidad internacional. Entre los temas se encuentran el carácter de los sistemas educativos, y la necesidad de revisarlos y transformarlos para enfrentar demandas de una nueva naturaleza asociados a un mundo globalizado. La característica más importante de esta necesidad, se pudiera deber, a que en nuestra época en estos momentos se han estado produciendo cambios en una diversidad de la vida humana, vale decir, en el desarrollo de la ciencia y la tecnología, y en la interconexión de estas dos dimensiones que día a día se revelan en toda su complejidad.

En consecuencia, el objetivo primordial de la lectura es vislumbrar una propuesta de enseñaza que mejore la calidad educativa y abra caminos para su mejora, promoviendo para ello una inteligencia general, que le permita al individuo enfrentar cada vez más y de manera cada vez más inelectuable a los desafíos de la complejidad de los desarrollos de nuestra era planetaria (Morin, p. 42). Esto significa, que existe la necesidad de realizar cambios en nuestros modelos educativos que hasta ahora solo han dado peso a los saberes estandarizados del alumno, y donde el aprendizaje memorístico de temas y datos que resultan de esta memorización sin sentido para los estudiantes, no les permite responder a las necesidades del entorno en el que se desarrollan.

De allí, la responsabilidad desde la academia de desarrollar en las nuevas generaciones estudiantiles la capacidad para detectar y subsanar los errores e ilusiones del conocimiento y, al mismo tiempo, enseñarles a convivir con sus ideas, sin ser destruidos por ellas. Todo conocimiento, dice Morin en su capítulo I titulado las cegueras del conocimiento: El ensayo y el error, conlleva el riesgo del error y de la ilusión. La educación del futuro debe afrontar el problema desde estos dos aspectos: error e ilusión. (p. 23). Significaría entonces, que tendría que introducirse y desarrollarse en la educación, el estudio de las características cerebrales, mentales y culturales del conocimiento humano, así como también, sus procesos, modalidades, y sus disposiciones tanto psíquicas como culturales que son las que permiten a nuestro entender arriesgar el error o la ilusión.

Ahora bien, al hacer un análisis del capítulo II titulado Los principios de un conocimiento pertinente, puede señalarse, que el promover un conocimiento capaz de abordar los problemas globales y fundamentales del mundo para inscribir allí los conocimientos parciales y locales, significa desarrollar la aptitud natural de la inteligencia humana para ubicar todas sus informaciones en un contexto y en un conjunto. En este sentido, es necesario enseñar los métodos que permiten aprehender las relaciones mutuas y las influencias reciprocas entre las partes y él todo en un mundo complejo. Para ello, la inteligencia debe utilizar y combinar todas las habilidades particulares. En este punto, Morin introdujo una pertinente distinción entre la racionalización (construcción mental que sólo atiende a lo general) y la racionalidad, que atiende simultáneamente a lo general y a lo particular.

La identidad humana es el tercer vacío, que detectó el pensador francés en la educación contemporánea. Esto se debe, que en su opinión en las instituciones educativas no se enseña al estudiante qué es el ser humano. En otras palabras, sabiendo que el ser humano es físico, biológico, síquico, cultural, social, e histórico, es esta unidad compleja de la naturaleza humana la que está completamente desintegrada en la educación a través de las disciplinas y que imposibilita aprender lo que significa ser humano. De allí la importancia de que en la educación del futuro, cada uno de estudiantes aprenda a conocer quien es él como ser humano y aprenda a situarse en el universo y, al mismo tiempo, a separarse de él. “Una de las vocaciones esenciales de la educación de futuro será el examen y el estudio de la complejidad humana. Ella conduciría a la toma de conocimiento, esto es de conciencia, de la condición común a todos los humanos, y de la muy rica y necesaria diversidad de los individuos de los pueblos, de las culturas, sobre nuestro arraigamiento como ciudadanos de la tierra.” (p. 65)

El cuarto saber que presenta Morin en su libro se titula enseñar la identidad terrenal. Esto significa que es necesario enseñar a las nuevas generaciones la unidad de destino que tiene la especie humana la cual es fruto de la unidad de origen de la misma. En el tiempo de las exploraciones espaciales que llevan a otros planetas, verdaderamente a otros mundos, es urgente reconocer que el ser humano no es que sólo viva en la tierra sino que es de la tierra y que existe una intersolidaridad de todos los elementos que constituyen la trama del planeta. Esto sin ocultar y denunciar y hasta oponerse a las opresiones y sojuzgamiento que han acontecido y acontecen en el mundo.

El gran sueño de las ciencias, desde los griegos mismos hasta inicios del siglo XX, ha sido conocer lo siempre idéntico a sí, lo no cambiante, lo seguro, pero el desarrollo de la ciencia del siglo XX desde la microfísica, la termodinámica, la cosmología, la biología, la historia, etc.. ha mostrado que en toda la realidad, por doquier, emerge la incertidumbre y por ello es necesario educar para enfrentar las incertidumbres. Se hace necesario enseñar principios de estrategias que sirvan para concebir, pensar y poder esperar lo inesperado y afrontarlo

Enfrentar las incertidumbres, es otro de los problemas de la educación y que Morin considera un error, ya que el mundo es impredecible y, por lo tanto, tenemos que enseñar que puede ocurrir lo inesperado. Las ciencias nos han hecho adquirir muchas certezas, pero de la misma manera nos han revelado, en el siglo XX, innumerables campos de incertidumbre. La educación debería comprender la enseñanza de las incertidumbres que han aparecido en las ciencias físicas (microfísica, termodinámica, cosmología), en las ciencias de la evolución biológica y en las ciencias históricas.

Se tendrían que enseñar principios de estrategia que permitan afrontar los riesgos, lo inesperado, lo incierto, y modificar su desarrollo en virtud de las informaciones adquiridas en el camino. Es necesario aprender a navegar en un océano de incertidumbres a través de archipiélagos de certeza.
Detenerse a analizar lo complejo la palabra comprensión, se vuelve una tarea tan abstracta como el sentido humano con todos sus vaivenes subjetivo ya que cada persona estará envuelta en su propia ideología de comprensión y esta no puede estandarizase sin embargo hay algo que si queda claro en este punto del autor y es que comprender la comprensión no es un proceso sencillo pero si es necesario en la enseñanza utópica que nos propone y es que no habría mayor logro que el que antes de formalizar una enseñanza el motivo de esta fuera comprendido por el receptor de los aprendizajes. Como continuidad del punto anterior el autor nos combina su idea de dos comprensiones, la intelectual y la humana.

En el sexto saber se va haciendo poco a poco evidente lo ya anotado en el sentido de que el problema va más allá del problema epistemológico y por eso se impone “enseñar la comprensión”. Para Morin la comprensión es el fin de la comunicación pero a su vez es el medio de la misma y aquí se afirmaría que lo que se busca es que ésta sea el mismo principio, en un bucle recursivo que se auto reproduce. Es hora de impulsar una educación que promueva una mayor y auténtica comprensión, la cual constituiría la paz como inicio, camino y fin.

El séptimo saber impone la enseñanza de “la ética del género humano”. En ese sentido, cambiando totalmente el paradigma neopositivista e integrando la crítica frankfurtiana, la educación, en todos sus niveles, es decir, incluyendo el nivel científico, debe incluir la promoción de la conciencia de que se es un individuo que hace parte de una sociedad y que se pertenece a la especie humana. A ese nivel debe promoverse, mediante la enseñanza, una sociedad que parta de una antropoética adecuada y que promueva la democracia real en la cual el individuo controle la sociedad y la sociedad controle al individuo, una sociedad humana en la cual se tenga conciencia “de las autonomías individuales, de las participaciones comunitarias y la conciencia de pertenecer a la especie humana”. “De ahí las dos grandes finalidades ético-políticas: la democracia, individuo sociedad, sociedad individuo y la humanidad como comunidad planetaria.

Para lograr la mayor efectividad en los sistemas educativos del siglo XX el especialista Juan Carlos Tedesco consideró que la educación era la responsable de formar a la persona, para lograr esto debía existir congruencia entre lo que se enseña y lo que se informa para darle la debida aplicación en el trabajo, permitiéndole de esta manera al individuo aprender a lo largo de toda la vida, tal es así que cada institución debe manejar diversas estrategias o metodologías dedicadas a lograrlo, ya que los conocimientos cambian rápidamente, lo que aprendes hoy ya mañana es viejo, concibiendo la educación como una actividad sistémica. Esto es uno de los grandes desafíos de los que nos habla Tedesco, siendo un pilar fundamental de la educación llamado aprender a aprender, que va desde la escuela hasta el logro de formar ciudadanos y ciudadanas.

¿Cómo Orientamos o aplicamos esto? Cuando se aprende a usar la memoria, a leer, a escuchar, a escribir, algo que es usado durante la vida escolar, esto ayuda a presentación de los trabajos, exámenes, haciendo uso siempre de estas habilidades y practicándolas constantemente brindan seguridad, ayudan al estudiante; es decir, los alumnos deben ser guiados a pensar, a practicar y el maestro es el que muestra como se hacen las cosas. Donde se conjuga la habilidad con la actitud.

En pleno siglo XXI deberíamos tener docentes innovadores, que utilicen diferentes destrezas para lograr un aprendizaje significativo, que permitan a los alumnos adquirir habilidades, que les guíen a pensar, que les brinden la oportunidad de practicar lo aprendido, que aprendan haciendo; aunque todavía observamos docentes que piden a los alumnos: observen, escuchen y reflexionen, cuando sabemos claramente que el alumno interactuando con el material de trabajo es cuando ocurre un verdadero crecimiento intelectual. El rol o naturaleza de la profesión docente es guiar al alumno en su aprendizaje, no tan solo a aprender sino a aprender a aprender.

En el capitalismo se hablaba de una clase de explotadores y explotados donde se excluía a los individuos, se ignoraban; de allí que surgen políticas educativas que requieren sean promovidas en medio de ellas valores como la solidaridad, el compañerismo, la responsabilidad, la tolerancia y el respeto; valores que deben ser asumidos por educadores, para unir y consolidar una educación que está tratando de dar respuesta a la educación tradicional y permita al individuo cumplir funciones cívicas y ser dotado de valores intrínsecos, enseñando de esta manera a vivir en sociedad, a convivir juntos, voluntariamente, tal caso es observado en los comedores escolares en la República de Argentina y en los trabajos comunitarios, ambas situaciones observadas también en Venezuela. Este es un gran desafío: que aprendamos a convivir juntos a pesar de las grandes diferencias físicas, ideológicas tanto políticas como religiosas, a pesar de esas diferencias nos respetemos y aceptemos...

A nivel internacional no existe ninguna satisfacción en los sistemas educativos, de allí surge que en todos los niveles y de manera especial en las instituciones se sientan inconformes con lo que han conseguido. Algunos países como Argentina y Chile se le han transferido recursos, se le han dado grandes inversiones de dinero y se les reestructuró los niveles. Estos cuestionan significativamente los métodos, contenidos con los cuales han trabajado siempre. Para algunos la educación se ha vuelto un problema y se preguntan ¿Cuál es la mejor educación?... ¿La educación consiste en preparar especialistas?

Se han tomado muchas directrices tratando de dar un giro a la educación y se han olvidado de los docentes, señalando entre otras cosas que estos poseen un salario que no es dignificante en la sociedad y en la complejidad del siglo XXI, no permitiéndoles tales funciones en un solo centro de estudio sino en varias a la vez; este salario les impide darle a sus propios hijos lo que estos necesitan y estos mismos docentes necesitan una profesionalización que el Estado no puede dárselas y que estos docentes la necesitan urgentemente.

La educación requiere reformas y una de ellas es lograr que esta profesionalización se de en un corto tiempo, donde el educador se sensibilice.

En este mismo orden de ideas Morín, E (2002) señala que no se puede reformar la institución sin haber reformado previamente las mentes, pero no se pueden reformar las mentes si no se reformaron previamente las instituciones. El docente debe actualizarse, ser un buen ciudadano, ser un excelente lector para tener temas en el conversatorio con sus alumnos y representantes, que le guste el arte, la cultura y si hasta ahora no le agrada nada de esto, debe ir culturizándose poco a poco. Aprender es cambiar, venciendo temores.

CONCLUSIONES

La educación se desarrolla a lo largo de la vida y se basa en dos grandes desafíos; el de aprender a aprender y aprender a vivir juntos, siendo estos primordiales , a fin de adquirir no sólo una calificación profesional sino una competencia que capacite al individuo para hacer frente a gran número de situaciones y a trabajar en equipo. Pero también aprender de las distintas experiencias sociales o de trabajo que se ofrecen a los jóvenes y adolescentes, espontáneamente, en cualquier contexto social o nacional.

Se puede considerar también que cuando se aprende a vivir juntos, se desarrolla la comprensión del otro, se logra trabajar en equipo en los proyectos de trabajo comunes, trabajos comunitarios, que les ayude a resolver conflictos, respetando los valores del pluralismo, comprensión mutua y paz, que sientan que aunque existe en la resolución de problemas la parte sentimental, se orienten a buscar mejoras como individuo y en su contexto.

Mientras los sistemas educativos den prioridad a la adquisición de conocimientos, en detrimento de otras formas de aprendizaje, importa concebir la educación como un todo. De allí que es necesario las reformas educativas, la reforma del pensamiento, al uso pleno de la inteligencia individual, reformas a nivel mundial.

En este mismo orden de ideas Maestre, R (2002) considera que si en Venezuela nos se toma en serio la educación, diseñando programas educativos transformadores, esta no evitará el pavoroso abismo, señalando de esta manera que no se romperá el círculo vicioso: Subdesarrollo_ Atraso_ pobreza_ subdesarrollo, para esto se requiere despolitizar el sistema educativo estimulando día a día la excelencia.

BIBLIOGRAFIA
MAESTRE, Raúl. .Educación para la globalización. Debates IESA. Volumen VIII. Número 1. 2002

MORÍN, Edgar. Los siete saberes necesarios a la educación del futuro. Ediciones Faces/UCV. Caracas. 2000

MORIN, Edgar. La cabeza bien puesta. Repensar la reforma. Reformar el pensamiento. Ediciones Nueva Visión. Buenos Aires. 2002.

TEDESCO, Juan Carlos. Los pilares de la educación del Futuro. 20022002

MORÍN, Edgar. Los siete saberes necesarios a la educación del futuro. Ediciones Faces/UCV. Caracas. 2000
MORIN, Edgar. La cabeza bien puesta. Repensar la reforma. Reformar el pensamiento. Ediciones Nueva Visión. Buenos Aires. 2002.

TEDESCO, Juan Carlos. Los pilares de la educación del Futuro. 2002