miércoles, 22 de abril de 2009

UNA INTELECCION DE "AMOR Y TERROR A LAS PALABRAS"

Pilar Guerra Q.

La interrogante ¿es la lectura un proceso de adquisición o construcción?, sirve de entrada a Polanco (2009), para iniciar su vuelo e invitarnos a transitar por la otredad de hojas leídas, cuando los avances tecnológicos aún no sofocaban el aliento e interés por consumir una obra castellana.

El título de la reflexión en voz alta, que compartiré gustosamente con ustedes, parafrasea la obra “Amor y terror de las palabras” de J.M. Briceño Guerrero (1987), un texto que a finales de los 80, el profesor Ugas me prestaba con recelo y mi promesa incierta de devolverlo.

Quizás la admiración por el maestro, socavó todo intento moralizante de cumplir con la palabra. Hoy día, 22 años después, su añejidad se equipara con su vigencia al presuponer intentos valiosos por dilucidar qué es la lectura, porqué su rechazo. Acto que niega así mismo al hombre, por ser verbo y acción, materializados a través de las palabras, del discurso, del lenguaje.

Porqué el amor y el terror a las palabras paralizan la acción lectora de personas. Niños, jóvenes y adultos se aferran a una interpretación de lo real a partir de los juicios o valoraciones del otro, sin mediar interacción alguna con el texto. Entablan una especie de supuesta habilidad numérica para marcar una brecha verbalizada de sus actos y comportamientos con el mundo de las letras y las significaciones.

Esta especie de paranoia por la lectura que trasciende, sin lugar a dudas, en el escaso universo vocabular e interrelacional del individuo, lo coloca al margen de disertaciones argumentadas y ventajas socializadoras.

La falta de conciliación, no desestima altos niveles de instrucción y aprendizajes.

Al respecto, Polanco, nos dice que la lectura se considera como un proceso esencial para la formación del individuo porque satisface necesidades y experiencias sociales que contribuyen a mejorar la vida y a descifrar lo que penetra en el quehacer social y así el acto de leer viene a estar muy ligado a la palabra escrita ya que esta es una importante herramienta cultural que tiene sentido siempre y cuando comunique.

Bien común es observar la incoherencia al momento de expresar pensamientos, ideas u opiniones por parte de profesionales que han adquirido cierto grado de formación. Tanto el uso de la palabra como de la escritura, denotan una carencia expresiva que oriente o conduzca lo que quieren alcanzar y lograr.

“El juego de la liberación de las palabras, en llegando al sagrado terror de la locura, me hacía huir despavorido hacia la región más transparente del habla, aquella donde se produce la comunicación con los demás…”(p.19).

Esa liberación de la que habla Briceño Guerrero y que Polanco roza cuando señala que “tenemos que tener en cuenta que a pesar de que los libros son instrumentos maravillosos de comunicación y de conocimiento, se hace necesaria la lectura del mundo”, nos lleva a descifrar la magia y la locura que envuelve al libro al convertirlo en testigo silencioso de emociones y sentimientos.

Este conocimiento del mundo del que habla Polanco, viene dado por la familia y la escuela al crear mecanismos o recursos didácticos para incentivar la lectura o frustrar intentonas en los más pequeños, de allí pueda radique el terror o el amor a las palabras, por ende, a la lectura y su comprensión del mundo que nos rodea.

No obstante, mientras la diatriba logre el consenso, el Internet estará allí sonriendo, esperando comience la lucha con el libro para apropiarse de la habilidad verbal del hombre inmerso en su quietud y comodidad.