sábado, 28 de marzo de 2009

ENFOQUE FENOMENOLOGICO

ENFOQUE FENOMENOLOGICO

Curso: Construcción de teoría
Participantes:
González Nora
Morales Karim
Polanco Carmen
Rodríguez Beissi
Facilitadora: Dra. Belkis Ballester


INTRODUCCIÓN

El abordaje fenomenológico de la realidad exige, desde una perspectiva centrada en la investigación formal, el cumplimiento de ciertas condiciones que obedecen a supuestos implícitos en el enfoque fenomenológico y a sus principios. El investigador debe conocer la esencia de la matriz epistemológica que desea imprimir a su quehacer, a su estudio formal de investigación. Entre las matrices epistemológicas que se consideran en la contemporaneidad, figura la fenomenológica que se rige por el conjunto de disciplinas que enriquecen este enfoque.

En tal sentido, el investigador debe estar consciente, al abordar el enfoque fenomenológico, de ciertos aspectos relacionados con sus principios, supuestos y herramientas; igualmente, debe reflexionar sobre la manera de concebir la realidad y la forma de conocerla así como las características del enfoque; todos estos aspectos garantizarán el dominio metodológico que se nutrirá de la práctica a la hora de investigar sobre las bases de este enfoque.

Sobre todos los aspectos mencionados en los párrafos anteriores, se presenta en el presente informe una síntesis que es el resultado de la lectura y el análisis de diferentes documentos que han permitido establecer un perfil claro del enfoque fenomenológico en el campo de la investigación.

Origen de la Fenomenología
La Fenomenología como ciencia rigurosa fue impulsada por Edmund Husserl(1913), como crítica a la forma de hacer ciencia basado en el modelo Newtoniano-cartesiano, él decía que bajo la forma de la ciencia moderna, el saber racional se hace unilateral: no conoce más que el objeto, la naturaleza, la cantidad; se olvida el sujeto y se separa de él, de la sensibilidad, del espíritu y del mundo de la vida: la razón científica se vuelve ciega.

De acuerdo con esta corriente, el fenómeno es observado desde adentro del sujeto de estudio, se busca la esencia en su conciencia, es la vuelta al mundo vivido para buscar el significado del fenómeno. En este proceso Husserl habla de la epojé que significa desconexión, interrupción o suspensión de juicios. La conciencia fenomenológica se vuelve espectadora en sí misma y capaz de interesarse por el sentido que tienen los fenómenos para el sujeto de estudio; esta reducción fenomenológica, es el acto por medio del cual el mundo es colocado entre paréntesis. Se le asocia con lo inductivo, lo holístico, la intuición, lo intangible(los sentimientos).

El fin de la Fenomenología no es tanto describir un fenómeno singular cuanto descubrir en él la esencia válida universalmelmente, y útil científicamente. Puesto que la conducta humana, lo que la gente dice y hace deriva de la forma en que define su mundo la tarea del fenomenólogo es aprehender este proceso de interpretación, intenta ver las cosas desde el punto de vista de otras personas.

La fenomenología, sus supuestos y sus principios
Para plantear el desarrollo de un análisis centrado en la fenomenología, sus principios y sus supuestos en la primera parte de este informe, es preciso desarrollar algunos postulados de Hegel (1985; orig. 1807). El primero es la idea de que la tarea de la teoría del conocimiento (o crítica de la razón teorética) es, ante todo, tarea crítica. Afirma también que en la esfera natural de investigaciones, una ciencia puede, sin más, levantarse sobre otra, y puede la una servir a la otra de modelo metódico – aunque únicamente en cierta medida, determinada y definida por la naturaleza de la esfera de investigaciones de que se trate. Esta posibilidad de que “una ciencia puede levantarse sobre otra” es uno de los principios que da vida a la fenomenología. En párrafos posteriores se explicará la razón de estas afirmaciones.
Si se sigue el principio anterior y se hace una abstracción de las miras metafísicas de la crítica del conocimiento sobre la base de la necesidad de aclarar la esencia del conocimiento y del objeto de conocimiento, entonces tal crítica es fenomenología del conocimiento y del objeto de conocimiento y constituye el fragmento primero y básico de la fenomenología en general.

Para Hegel (1985; orig. 1807) la palabra fenomenología designa una ciencia, un nexo de disciplinas científicas. Pero, a un tiempo, y ante todo, fenomenología designa un método y una actitud intelectual: la actitud intelectual específicamente filosófica; el método específicamente filosófico por ello se considera como enfoque.

Para poder comprender la fenomenología, es necesario revisar ciertos supuestos implícitos en su esencia como enfoque que permite acceder al conocimiento de los fenómenos:
El primero supone que para obtener el fenómeno puro, habría entonces de poner otra vez en cuestión el yo e igualmente el tiempo, el mundo; y, así, sacar a luz un fenómeno puro: la cogitatio pura. Pero se puede también, mientras se percibe, dirigir la mirada, viéndola puramente, a la percepción, a ella misma tal como está ahí, y omitir la referencia al yo o hacer abstracción de ella. Entonces, la percepción visualmente así captada y delimitada es una percepción absoluta, carente de toda trascendencia y dada como fenómeno puro en el sentido de la fenomenología. La percepción concebida de esta manera es una herramienta del fenomenólogo.

Otro supuesto importante es que todo fenómeno psíquico corresponde, pues, por la vía de la reducción fenomenológica, a un fenómeno puro, que exhibe su esencia inmanente (singularmente tomada) como dato absoluto. Toda posición de una «realidad efectiva no inmanente», no contenida en el fenómeno aunque mentada en él y, al tiempo, no dada en el segundo sentido, está desconectada, o sea, suspendida.

Principios básicos de la fenomenología:
La intencionalidad de la consciencia: Todos los actos humanos son intencionales y esa intencionalidad siempre es un comportamiento dirigido a alguna cosa en el mundo.
La consciencia es siempre consciencia de alguna cosa. Ella sólo es consciencia cuando dirigida hacia un objeto, y el objeto sólo puede ser definido en relación con la consciencia, siendo éste siempre objeto para un sujeto.

Consciencia y objeto no son entidades separadas, sino que se definen a partir de esa correlación. Por lo tanto, sujeto y objeto están íntimamente ligados.
El mundo puede ser considerado como fenómeno, como él se muestra al hombre.
La intencionalidad es el acto de atribuir un sentido y es ella quien unifica consciencia y objeto, sujeto y mundo.
El objeto del conocimiento para la fenomenología no es ni el sujeto ni el mundo, sino el mundo vivido por el sujeto.

Mirar las cosas como ellas se manifiestan, ir a las cosas mismas, es la búsqueda de la esencia del fenómeno, de su invariante, pues el sujeto se dona al sujeto que lo interroga por intermedio de los sentidos; el se dona como dotado de una esencia.
La esencia es considerada como atribución de sentido al objeto.

¿Cómo se conoce la realidad en el contexto de este enfoque?
La fenomenología, cuyos objetos están puestos como existentes, igual que la ciencia pone los objetos que ella investiga; pero que no están puestos como existentes en un yo, en un mundo temporal, sino como datos absolutos captados en el ver puramente inmanente. Lo puramente inmanente hay que caracterizarlo aquí, en principio, por medio de la reducción fenomenológica (otra herramienta de la fenomenología que permite conocer la realidad): yo miento precisamente esto que está aquí; no lo que ello mienta trascendentemente, sino lo que es en sí mismo y tal y como está dado. Semejantes expresiones son, naturalmente, sólo rodeos y auxilios para llevar a ver lo primero que aquí hay que ver: la diferencia entre los cuasi-datos del objeto trascendente y el dato absoluto del fenómeno mismo.

La fenomenología del conocimiento es concebida como doctrina o enfoque de la esencia de los fenómenos cognoscitivos puros. Las perspectivas son espléndidas. Pero ¿cómo debe comenzar la fenomenología? ¿Cómo es posible la fenomenología? Hegel (1985; orig. 1807), expone:
“Debo juzgar – y, desde luego, juzgar de modo objetivamente válido – sobre los fenómenos puros; debo conocerlos científicamente. Pero ¿no conduce acaso toda ciencia a registrar objetividades existentes en sí y, por tanto, a lo trascendente? Lo averiguado científicamente es, es en sí, vale absolutamente como existente, póngalo yo conociéndolo como existente o no. No pertenece a la esencia de la ciencia, como correlato de ella, la objetividad de lo que en ella es, únicamente, conocido, de lo científicamente fundamentado? Y lo científicamente fundamentado, ¿no es universalmente válido? ¿Qué ocurre, pues, con todo esto? Nos movemos en el campo de los fenómenos puros. Sin embargo, ¿por qué digo campo? Es, más bien un eterno río heraclitano de fenómenos. ¿Qué enunciados puedo hacer sobre él? Pues bien, puedo decir, mirando: «¡Esto de aquí! Esto existe, indudablemente.» Quizá, incluso, puedo decir que este fenómeno engloba como parte suya aquel otro, o que el uno está vinculado al otro, o que éste fluye en aquél, etc.

Éste es necesariamente el carácter de la fenomenología. La fenomenología quiere, en efecto, ser ciencia y método del esclarecimiento de posibilidades – posibilidades del conocimiento, posibilidades de la estimación; quiere aclararlas desde su fundamento esencial. Se trata de posibilidades universalmente en cuestión, y, por lo tanto, las investigaciones fenomenológicas son investigaciones universales de esencias.

La reducción fenomenológica es la manera de acceder al fenómeno tal como éste es –ofrece un camino para salir del conflicto entre la subjetividad y objetividad posibilitando al investigador ir en dirección del fenómeno, suspendiendo el juicio de valores, colocando entre paréntesis el conocimiento que posee a priori sobre el fenómeno, lo que no presupone una neutralidad, sino una postura intencional.

¿Cómo se construye ese conocimiento? ¿Qué aporta? ¿Qué logra?
La fenomenología tiene que ver con las especies que se captan en la intuición genérica y con las situaciones objetivas apriorísticas que se constituyen, como visibles de modo inmediato, sobre la base de aquéllas. Naturalmente, la fenomenología universal de la razón también tiene que resolver los problemas paralelos de la correlación entre estimación y valor. Si se emplea el término «fenomenología» en una acepción tan amplia que abarque «el» análisis de todo lo que se da en sí mismo, se reúnen entonces data entre sí inconexos: análisis de los datos sensibles según sus varios géneros.

Entre el discurso especulativo de la metafísica y el raciocinio de las ciencias positivas, Husserl buscó otra vía que, anterior a cualquier raciocinio, colocase la realidad de las “cosas mismas”. Así, propuso la fenomenología como vuelta al mundo de la experiencia, de lo vivido.
Los logros de la fenomenología se centran en el esclarecimiento de la conciencia de la realidad. De acuerdo con Puig (s/f), en el saber el espíritu ha cerrado el movimiento de configuración, al ser afectado el mismo por la diferencia sobrepasada de la conciencia. El espíritu ha conquistado el puro elemento de su ser allí, el concepto.

El contenido es, según la libertad de su ser, el sí mismo que se enajena o la unidad inmediata del saber de sí mismo. El puro movimiento de esta enajenación constituye, considerado en cuanto al contenido, la necesidad de éste. El contenido diversificado es como determinado en la relación, no en sí, y su inquietud consiste en superarse a sí mismo o en la negatividad; es, por tanto, la necesidad o la diversidad, el ser libre e igualmente el sí mismo; y, en esta forma de la mismeidad, en que el ser allí es pensamiento inmediato, el contenido es concepto.

Una vez que el espíritu ha alcanzado el concepto, despliega el ser allí y el movimiento en este éter de su vida, y es ciencia. En ella, los momentos de su movimiento no se presentan ya como determinadas figuras de la conciencia, sino, en cuanto que la diferencia de la conciencia ha retornado al sí mismo, como conceptos determinados y como el movimiento orgánico, fundado en sí mismo, de dichos conceptos. Si en la fenomenología del Espíritu cada momento es la diferencia entre el saber y la verdad y el movimiento en que esa diferencia se supera, la ciencia, por el contrario, no entraña esta diferencia y su superación, sino que por cuanto el momento tiene la forma del concepto.

El análisis fenomenológico desarrollado por Freudenthal, aunque tome prestados términos de la filosofía —como acabamos de ver— y tenga consecuencias para cómo se conciba la naturaleza de las matemáticas —como veremos en el apartado siguiente—, está hecho al servicio de la didáctica. Sin embargo, Freudenthal distingue varios tipos de fenomenología, todos importantes desde el punto de vista de la didáctica, pero sólo uno de ellos calificado de didáctico. Esos tipos son:

Fenomenología.
Fenomenología didáctica.
Fenomenología genética.
Fenomenología histórica.

Lo primero que caracteriza cada uno de estos análisis fenomenológicos es los fenómenos que se toman en consideración con respecto al concepto cuyo análisis se realiza. En el primer caso se trata de los fenómenos que están organizados en las matemáticas tomadas en su estado en el momento actual y considerando su uso actual. En el caso didáctico intervienen los fenómenos presentes en el mundo de los alumnos y los que se proponen en las secuencias de enseñanza. En el caso genético, los fenómenos se consideran con respecto al desarrollo cognitivo de los aprendices. En el caso histórico se presta especial atención a los fenómenos para cuya organización se creó el concepto en cuestión y cómo se extendió a otros fenómenos.

La descripción de las relaciones entre los fenómenos y el concepto toma en consideración en el primer caso las que están establecidas y en los otros tres cómo se produjeron, se adquirieron o se conformaron esas relaciones en el sistema educativo, con respecto al desarrollo cognitivo o en la historia, respectivamente.

Además, en el caso de la fenomenología pura, los conceptos o las estructuras matemáticas se tratan como productos cognitivos, mientras que en el caso de la fenomenología didáctica se tratan como procesos cognitivos, es decir, situados en el sistema educativo como materia de enseñanza y siendo aprendidos por los alumnos.

Freudenthal dice que al escribir una fenomenología didáctica uno puede pensar que debería estar basada en una fenomenología genética, pero que esta idea es errónea. El orden en que hay que desplegar los distintos tipos de análisis fenomenológico comienza por la pura fenomenología, se completa con una fenomenología histórica, sigue por una fenomenología didáctica (para lo que hay que conocer el proceso de enseñanza y aprendizaje) y termina, en todo caso, con una fenomenología genética.

Ningún análisis fenomenológico puede resultar efectivo cuando se organice posteriormente la enseñanza a partir de él si no se sustenta en un sólido análisis de pura fenomenología.

La fenomenología en el conjunto de enfoques y fundamentos epistemológicos y sus logros
Enfoque
Fundamento Epistemológico
Fin último (Logro)
Paradigma relacionado
Empírico-analítico
Positivismo lógico
Explicación-control
Cuantitativo
Fenomenológico-hermenéutico
Fenomenología
Comprensión
Cualitativo
Crítico-dialéctico
Teoría crítica
Transformación-cambio
Cualitativo
Complejo-dialógico
Complejidad
Construcción
Momentos cuantitativos y cualitativos

Fuente: Leal (2004)
Características del enfoque fenomenológico
Resulta complejo caracterizar el enfoque fenomenológico: sin embargo, en esencia, las características que se pueden mencionar son las siguientes:
Establecimiento de un contacto directo del investigador con el fenómeno que está siendo vivido.
Búsqueda de la descripción de la experiencia por los sujetos que lo vivencian, la esencia objetivada.
Intención de describir el fenómeno y no de explicarlo, no preocupándose en buscar relaciones causales.
Preponderancia del sentido de mostrar, y no demostrar.
Rigurosidad descriptiva para llegar a la esencia del fenómeno.
Este conjunto de características deben guiar el quehacer del investigador que decide subscribirse y trabajar sobre la base de los principios y supuestos del enfoque fenomenológico.

REFLEXIONES FINALES

Toda persona que decide iniciar un proceso de investigación, debe delimitar previamente la matriz epistemológica que desea abordar para establecer sus relaciones con la realidad que investigará.

Una matriz fenomenológica ofrece herramientas que permiten al investigador describir rigurosamente la realidad en términos esenciales a través de herramientas como la Epojé o la reducción fenomenológica. Los principios que rigen este enfoque orientan al investigador a educar su percepción y a filtrar los atisbos de subjetividad o de objetividad mal interpretada para que sea capaz de captar la esencia de los fenómenos y describirlos rigurosamente.

La experiencia debe ser producto de la práctica. No basta con conocer las bases teóricas y filosóficas que sustentan este enfoque; es preciso llevarlo a la práctica y lograr, con persistencia y metas claras, esa descripción de la realidad a través de la reducción fenomenológica para poder lograr las metas de investigación en el contexto de este enfoque con la ayuda de la matriz epistemológica que éste lleva implícita.

Sobre la base de estas ideas, es preciso iniciar el proceso de formación como investigadores en este nivel y es necesario educar la percepción y el complejo aparato cognoscitivo para asegurar el éxito del proceso de develación de la esencia de la realidad a través de la fenomenología.

REFERENCIAS

Hegel, G. W. F. (1985. Orig. 1807). Fenomenología del espíritu. Primera
edición en alemán, 1807. Sexta reimpresión. España: Fondo De Cultura
Económica.

Leal, J. (2004). La autonomía del sujeto investigador y la metodología de la
investigación. Venezuela: ULA.

Puig, Luis. (s/f). Análisis Fenomenológico. Universitat de Valencia. Barcelona:
Horsori, en prensa.