viernes, 1 de febrero de 2008

¡ SACÚDETE Y SUBE !

¡ SACÚDETE Y SUBE !
Autores:
Pilar Guerra
Yosmar Quiñones
Mario Gutiérrez

Se cuenta que cierto campesino tenía una mula ya vieja. En un lamentable descuido, la mula cayó en un pozo que había en la finca. El campesino oyó los bramidos del animal, y corrió para ver lo que ocurría. Le dio pena ver a su fiel servidora en esa condición, y después de analizar cuidadosamente la situación, creyó que no había modo de salvar al pobre animal, y que más valía sepultarla en el mismo pozo.

El campesino llamó a sus vecinos y les contó lo que estaba ocurriendo y los enlistó para que le ayudaran a enterrar la mula en el pozo para que no continuara sufriendo. Al principio, la mula se puso histérica. Pero a medida que el campesino y sus vecinos continuaban paleando tierra sobre sus lomos, una idea vino a su mente. A la mula se le ocurrió que cada vez que una pala de tierra cayera sobre sus lomos.¡ELLA DEBIA SACUDIRSE Y SUBIR SOBRE LA TIERRA! Esto hizo la mula palazo tras palazo.

SACUDETE Y SUBE. SACÚDETE Y SUBE. SACÚDETE Y SUBE!! Repetía la mula para alentarse a sí misma.

No importaba cuan dolorosos fueran los golpes de la tierra y las piedras sobre su lomo, o lo tormentoso de la situación, la mula luchó contra el pánico, y continuó SACUDIENDOSE Y SUBIENDO. A sus pies se fue elevando de nivel el piso. Los hombres sorprendidos captaron la estrategia de la mula, y eso los alentó a continuar paleando. Poco a poco se pudo llegar hasta el punto en que la mula cansada y abatida pudo salir de un brinco de las paredes de aquel pozo. La tierra que parecía que la enterraría, se convirtió en su bendición, todo por la manera en la que ella enfrentó la adversidad.
¡ASI ES LA VIDA!

Si enfrentamos nuestros problemas y respondemos positivamente, rehusamos a darle lugar al pánico, a la amargura y las lamentaciones de nuestra baja autoestima; las adversidades, que vienen a nuestra vida a tratar de enterrarnos, nos darán el potencial para poder salir beneficiados y bendecidos!
Autor desconocido
Sacúdete y Sube, ha sido una reflexión que nos condujo a continuar como aspirantes al Doctorado en Ciencias de la Educación; queremos asumirlo como un proceso de formación permanente, en donde aspiramos afianzar nuestros conocimientos en el ámbito de la investigación social, los cuales nos sirvan de herramientas para contribuir a la solución de los problemas que aquejan a nuestro campo laboral.

Reconocemos que no fue fácil tomar la decisión de continuar, y agradecemos las palabras motivadoras, de una persona especial, que siempre ha estado dispuesta a ayudar cuando alguien la necesita, y por ser un gran apoyo, la hemos denominado el PILAR del equipo.

Inspirados, no sólo en la frase, anónima “La carrera no siempre la ganan los más veloces, sino aquellos que siguen corriendo” ;sino también en la estrofa del poeta Antonio Machado “Todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar, pasar haciendo caminos, caminos sobre la mar”; iniciamos el acercamiento con quienes han emitido postulados alusivos al ámbito educativo, respondiendo al contexto social donde les correspondió vivir; los cuales con el devenir del tiempo, se han convertido en teorías educativas.

Juan Amos Comenio, ha sido catalogado la figura más representativa de la Pedagogía por haber establecido los fundamentos de la enseñanza general. Su método pedagógico tenía como base los procesos naturales del aprendizaje: la inducción, la observación, los sentidos y la razón. Propuso un programa para hacer amena y no tediosa la educación, y lo llamó pampaedia, que significa "educación universal". Su finalidad fue establecer un sistema de enseñanza progresivo del que todo el mundo pudiera disfrutar. Decía que a los niños se les debía enseñar gradualmente, enlazando de manera natural los conceptos elementales con los conceptos más complejos.

Comenio escribió que el estudio tenía que ser "completamente práctico, completamente grato, de tal manera que hiciera de la escuela una auténtica diversión, es decir, un agradable preludio de nuestra vida". También opinaba que la escuela debía centrarse no solo en la formación de la mente, sino de la persona como un todo, lo que incluiría la instrucción moral y espiritual.

En este sentido, podemos decir, que la teoría educativa comeniana, continua vigente en pleno siglo XXI, siendo un referente teórico del Currículo Bolivariano Venezolano, ya que este modelo educativo se caracteriza por incluir a todos y todas, sin distinción de raza, credo o género, en donde la formación del individuo es considerada como un continuo humano, no sólo desde la perspectiva técnica, humanística y científica, sino desde la perspectiva ética, social, crítica, reflexiva, creativa y participativa.
Otro teórico de la educación con vigencia en el contexto educativo venezolano bolivariano, es Juan Jacobo Rousseau quien formó parte de los intelectuales que inspiraron la transformación del mundo durante el siglo XVIII y XIX; ideas que propiciaron el surgimiento de las sociedades occidentales contemporáneas, dando paso al surgimiento de la figura del ciudadano y al ascenso de las libertades, los derechos individuales y la razón como valores máximos entre los hombres y para la sociedad.

Al igual que Aristóteles, Rousseau consideraba a la educación como el camino idóneo para formar ciudadanos libres conscientes de sus derechos y deberes en el nuevo mundo que se estaba gestando, llegando a establecer los fundamentos para una pedagogía renovada, acorde a los nuevos tiempos, estableciendo las características de la educación para una sociedad integrada por ciudadanos libres, que participan y deliberan sobre la organización de la comunidad y los asuntos públicos.

A nuestro criterio, las ideas centrales de Rousseau son una respuesta a la necesidad de formar un nuevo hombre para una nueva sociedad. De allí, su denotada influencia en el currículo básico bolivariano venezolano, cuando se plantea la necesidad de formar a un nuevo republicano con valores socialistas, con un práctica pedagógica abierta, crítica y reflexiva.

De igual manera es importante mencionar a la teoría pedagógica de La Escuela Nueva, la cual enfatizó la importancia la activa participación de educando, como ente responsable de lo que desea aprender y en consecuencia de sus posibilidades e intereses; en este sentido, el docente se convierte en un mediador entre el proceso de enseñanza y aprendizaje.

La Escuela Nueva persigue, en sus concepciones teóricas y proyecciones prácticas, garantizar el logro de una mayor participación con un grado más elevado de compromiso de todo ciudadano con el sistema económico-social imperante; postulado que se establece como otro sustento del Currículo Bolivariano Venezolano, dado que entre sus fines, está la promoción del desarrollo endógeno y sustentable, como vía alternativa para fortalecer el crecimiento económico y productivo de la comunidad donde está signada la escuela, a través de la planificación, ejecución y evaluación de proyectos de aprendizajes productivos.

Consideramos importante, plasmar las ideas pedagógicas de Pestalozzi, quien insistió en una educación elemental la cual debía partir de la observación del a experiencias, intereses y actividades educativas, de no enseñar nada que los niños no pudiesen ver (estas ideas las toma de Rosseau) y consideró que la finalidad principal de la enseñanza no consistía en hacer que el niño adquiriera conocimientos y actitudes, si no desarrollar inteligencia, sentimiento y moralidad; y que cualquier irregularidad en estas características, conlleva a la nulidad de una educación integral.
Incluyó también la educación física como de medio de fortaleza y resistencia corporal, cerrando así el ciclo de una educación integral, que va desde lo más espiritual a lo puramente corporal.

En este sentido, estimamos que esta teoría pedagógica, protagoniza su vigencia en el Sistema Educativo Bolivariano, ya que coinciden en el proceso de enseñanza aprendizaje, debe partir de la observación de las experiencias, intereses y necesidades, siendo su finalidad principal en hacer que el niño desarrolle inteligencia, sentimiento y moralidad.

Entre los numerosos aportes que el filósofo alemán Frederick Froebel hizo en el campo educativo, hay uno que en su momento histórico movió los cimientos de una sociedad que relegaba la actuación de la mujer a tareas domésticas. Froebel vio en el trabajo femenino la posibilidad cierta de impregnar de sensibilidad la labor formativa de los infantes.

De la lista de postulados propuestos en el estudio, este filósofo nos llamó poderosamente la atención por esta visionaria inclusión y que hoy día, gracias a ello, la mujer a lo largo y ancho del globo terráqueo ha asumido la loable misión. No sólo en la etapa inicial se encuentra la figura femenina protagonizando el escenario educativo, también en los niveles básicos, diversificados y universitarios, la nómina de docentes mujeres se incrementa considerablemente.

Si añadimos, los altos índices de féminas que se forman en el campo de la Educación, la oferta académica a nivel de pregrado y postgrado cada vez más amplia, el desarrollo y madurez profesional que alcanzan, encontramos entonces que el relevo generacional ha estado dirigido por la orientación firme y disciplinado de la mujer.

Otro aporte que vale exaltar de Froebel es la creación de los jardines de infancia, (Kindergarten), mejor conocidos en nuestro país como Preescolares. Constituyen hoy día el primer nivel obligatorio del sistema educativo. El interés en la educación inicial profeso por Froebel, generó incredulidad durante la época.

Los niños en su edad temprana, eran vistos como seres no capaces de desarrollar habilidades y destrezas cognoscitivas, por tanto, su formación y preparación resultaba infructuosa. Sin embargo, esta situación lejos de distraer la atención del filósofo, lo llevó a centrar sus esfuerzos en plantear y desarrollar métodos pedagógicos, en donde el niño desplegará su creatividad, y el juego se convirtiera en una valiosa herramienta promotora de experiencias y conocimientos válidos para su formación.

Se consideraba el juego como un elemento socializante que le permitía potenciar su libertad. Al equiparar estos elementos con nuestro país, encontramos que la educación inicial concebida dentro de los parámetros bolivarianos está diseñada para ofrecer atención integral a niños de cero a tres años en la etapa maternal y de tres a seis años en la etapa preescolar. La atención integral que brinda el Simoncito provee, más allá de la educación, alimentación, salud, recreación y protección legal a los pequeños. En la propuesta de Froebel la edad de los infantes para iniciar su formación era a partir de los cinco años. El filósofo le dio tanta importancia a esta etapa del individuo que hoy día en nuestro país queda claramente evidenciado su trascendencia.

La inclusión del elemento religioso en estrecha vinculación con el proceso formativo del niño, es otro aporte que considero relevante destacar. El niño forja valores y principios impulsados desde el seno del hogar y a partir de la creencia en un ser supremo, Dios, haciéndolo mejor persona y estableciendo un contacto con la naturaleza producto de esa creación divina.

A pesar de contemplar la idea de impartir la religión la cristiana, las confrontaciones surgieron al perfilarse como imposición de una religión específica y el abanico de otras creencias eran descartadas.

La libertad religiosa en la enseñanza, hoy día avalada por los gobiernos democráticos a través de sus sistemas jurídicos, es una prolongación de esa propuesta impulsada por Froebel. Arrogantemente defendida por unos y cuestionadas por otros, e inclusive ha generado debates parlamentarios y de calle.

Con este filósofo alemán se fractura la posición que para ese entonces prevalecía del docente autoritario, castigador y castrador del alumno. Froebel, en clara identificación con los más pequeños, promueve un nuevo rol para el educador, representándolo bajo la figura del docente vinculado a la realidad del alumno, a sus necesidades específicas de formación, a su descubrimiento del mundo, una compañía orientadora. Si esta visión la trasladamos a nuestra época y añadimos la participación formal de la mujer en esta primera etapa, obtenemos como resultado que el niño recibe en el aula la extensión del afecto materno dado en su hogar y como resultado, su proceso de aprendizaje será reforzado y motivado.